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El Yate.

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  Cuando vine de la mili, vivía con mis tíos José y Beatriz, que no tuvieron hijos, a mi me consideraban como suyo y de hecho heredé de ellos la casa que vivieron que fue de mi bisabuelo Diego Rey y el cortijo de la Viña con su bodega y tierras. Como con diecisiete años me negué a seguir encarcelado en el colegio Claret de don Benito, me puse a trabajar y aprender el oficio de mi tío  y mi bisabuelo Diego que fueron almacenistas de pieles y lanas, también bodegueros. Le pedí a mi tío el camión que teníamos para el transporte en los negocios ,  me puse por mi cuenta a comprar chatarra pues tenía buen precio y Juan Antonio del Pozo vecino de Quintana, pielero, afincado en Azuaga compraba mucha, me dio precio y por los cortijos y donde podía fui reuniendo una buena cantidad,  una vez juntados los kilos que cargaba el camión se la llevé y me la pagó a doce pesetas,  dos más de lo que me había dicho. Siempre se portó muy bien conmigo, cuando iba n...

La Colonia y Pedro Gordo.

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En estas fincas estuve cazando muchos años,  cuando era  propietario don Lorenzo Guich Lamo de Espinosa, valenciano, vecino de Requena y primo del que fue ministro de agricultura del gobierno de la desaparecida UCD, D. Jaime Lamo de Espinosa. Las fincas están en los términos municipales de Azuaga y Maguilla, eran excepcionales para  cereal, las refresca el río Matachel,  tiene unos barrancos  de coscojas y chaparreras preciosos que en aquellos años estaban llenos de conejos igual que el río de tamujos y en sus tablas patos azulones. El conejo era un serio problema para los cultivos, todos los años venían unos ceperos de la sierra norte de Sevilla y le cogían, por el mes julio, unos miles más los que yo le quitaba con  perros, hurón y escopeta. También se daban dos días de ojeo a perdiz y liebre.  Con solo doce puestos se solían abatir de mil quinientas  a dos mil piezas. Las tórtolas eran plaga, los plantíos de giraso...

Mi paso por la mili

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En el mes de Julio del año 69, por las fiestas de la Velada de mi pueblo nos llevaron a los quintos de aquel reemplazo a Obejo Viejo, campamento de reclutas y Llano Amarillo que dictaba unos tres km de los barracones donde dormíamos. Aquello era inhumano por las condiciones que reunían las instalaciones. Consistían en naves con techo de Uralita y paredes de bloques , el calor era asfixiante y los millones de mosquitos nos achicharraban a lancetazos, dormíamos porque el cansancio nos rendía y porque algún veterano nos apuntó que el poleo ahuyentaba los mosquitos. Nos dieron unas sabanas color casi chocolates y con ellas tuvimos para el tiempo que duró aquel infierno. Nuestras necesidades las hacíamos en el monte, era un espectáculo bochornoso ver como estaba de mojones de todos los colores. Yo comía una vez al día, en unas cantinas que había dirección al pueblo ya que la comida del rancho se me metió en la nariz el olor a asperón, con lo que lavaban las perolas, y me producía arcadas. C...

Retazos de una pasión.

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Tengo una larga experiencia en la práctica cinegética; me inicie con mi tío abuelo José cuando andaba en pantalones cortos y ya paso del medio siglo. He tenido y cazado con casi todas las razas de perros. Avatares de mi profesión , hace ya más de treinta años, me llevaron a un bonito pueblo de la sierra de Huelva, Calaña. Allí me regalaron una podenca de pelo duro, de la que entre otras muchas cosas, recuerdo que mi madre decía que no había visto, ¡ y ya pasaron perros por casa!, perra más viva y más lista que "LA CALAÑA", que así  la llamábamos.        De su valía para que hablar, si era mi fiel  compañera de domingos por los maravillosos montes locales de los ARRAZAUCES y otros  tantos encantadores parajes extremeños donde la caza era abundantisíma y producía un placer y un deleite difícil de explicar con palabras, son cosas que se sienten o no se entienden. Mi Calaña era superior a todos, nunca se rendía, su porte, su elegancia c...

Del tirador a la del veinte, retazos de mi infancia.

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"Yo nací cazador",  decía el doctor  Don José  Muñoz Seca al comenzar a escribir  su libro Perros y Cazadores, y todos los que hemos nacido bajo esa impronta, creo que tenemos un sitio especial en nuestra memoria para las primeras piezas muertas en estas lides. Yo las recuerdo con un cariño especial, dado que se desarrollaron en una época de mi vida en que era un niño, un niño nacido cazador también,  a Dios gracias, y esto  ocupa en mis adentros un lugar privilegiado, de modo que cuando las recuerdo me hacen sumamente feliz, y por ello voy a tratar de contar algunas anécdotas, sin tener idea de redactar con adornos y palabras como veo que emplea la gran mayoría de los profesionales. Yo trataré de contarlas como si estuviera en la chimenea de un cortijo alrededor de una lumbre  con mis amigos,  y esto sí lo he practicado a tope en muchas etapas de mi vida, aunque ya por desgracia menos y, bueno ,ahí va mi primer conejo y otras.  A principios ...

Mi perdigón " El Varilla".

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Una de las modalidades de caza que he practicado con pasión, llegando a ser una enfermedad para mí   fue   la caza del perdigón y digo que fue   porque dejé de practicarla   cuando se perdió la perdiz pura y fue   sustituida por los pájaros estúpidos que hoy hay en nuestros campos. Tuve muchos pájaros, creo que en mis espaldas se han colgado algunos cientos, pero buenos de verdad 4 o 6. El Varilla entre ellos. Este pájaro se lo cambié por 10 kilos de hierba de cuajo con dos celos al pastor que   estaba   por los años 70 en la finca " El Zapatero". De pollo le había matado 16 y de segundo celo 14, lo cogió en el arroyo Almorchón que atraviesa la finca. Cuando lo compré era "pitorro", paticorto, ancho de pecho y cuello con muchísimo negro, le bajaban las lentejas casi a mitad de la pechuga, manso. En fin, un precioso ejemplar. El verano que lo compré cogí un carbunco y esa temporada me la perdí, pues los médicos aconsejaron que estuviera con mis padres y...

El pájaro Catrana.

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Este pájaro fue el mejor que cazó mi tío José que fue un cazador del perdigón de fuste, tenía una minusvalía en las piernas a causa de la poliomielitis, de joven cazaba al salto pero poco a poco las facultades le mermaron y solo tiraba a las tórtolas, cazaba con  los galgos y el perdigón. A las tórtolas era el número uno en Quintana, llegó a cobrar en las primeras encinas de la “Cuerda Chica”, pegando al Coto,     ciento diez en una tarde,     con la  escopeta del veinte que me regaló siendo yo un niño. Pero lo que más le gustaba era el reclamo. Se pegaba largas temporadas cazando y por su minusvalía siempre necesitaba una persona para que le hiciera los puestos,     para este fin     tenía cosarios a jornal,     tales como el tío José " El Pavero" de Quintana, Manuel "Jallao" de la Higuera, el Chato de la María de la tía Higinia y algunos otros, con el Jallao tuvieron una anécdota digna de mención, ya la contaré. Voy a centrar...

Por aquí de nuevo.

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  COMENZAMOS ... de nuevo y voy a repetir lo mismo:   "Llevo algún tiempo pensando que es una pena que  lo que escribo entre mis familiares y amigos se pierda, no es que yo pretenda ser un escritor de altura, mi cultura no da para eso, pero sí, lo voy a hacer. He  perdido muchas cosas que escribí de mi vida en su día,  me gustaría haberlas conservado,  pero ... Este es el motivo de pedirle a mi hermano Victoriano que me preparara un Blog de esos que veo que él hace y que resulta  precioso y cultural. Digo que mi cultura es muy limitada en casi todo, solo sé de mis profesiones, de perros y cacerías, que eso sí practique a tope en algunas etapas de mi vida. Vamos a ver como sale este entuerto y espero no desaparezca como la otra vez, poco a poco se irán subiendo lo que ya había y se añadirán nuevos artículos,   va por vds..como diría un torero".